martes, 12 de marzo de 2013

El fantasma de la droga en asesinato de policía



El asesinato de un agente en el Centro y el ataque a otro en Manga, pocas horas después, movilizó a la Policía. Ambos casos se consideran aclarados y sus autores detenidos. Aunque no hay conexión, los dos casos tienen aún ribetes oscuros.
Rodrigo Duce (24) trabajaba uniformado, muchas veces de guardia en la puerta de la Comisaría 2ª. Desde la unidad policial negaron a El País que el joven agente realizara trabajo de particular o "encubierto", como sostenía su madre. "Venía de Cárceles, llegó hace un año a la comisaría, con un destino anterior como ese sería una locura haberle encomendado un trabajo de ese tipo", confió uno de los oficiales consultados.
Unas horas antes de su homicidio, el joven agente había estado en su segundo trabajo, este sí de particular: un "223" en el pub Bremmer, en la esquina de Aquiles Lanza y Maldonado. Al terminar su jornada, sobre las 6 de la mañana del domingo, Duce salió del establecimiento en compañía de un amigo. Caminó por Aquiles Lanza y de pronto le dijo a su amigo que tenía que ir al baño, que lo esperase un minuto. Entró al Centro Cultural Rock Bar, una pequeña puerta pintada de negro en el 1234 de la calle Lanza, a unos metros de la esquina con Soriano.
Los testigos declararían más tarde que Duce se trabó en una discusión bastante áspera con otro joven, el hijo del hombre que atendía la barra, un expugilista de 58 años que terminó involucrado de lleno en los hechos. Si bien no están claros los motivos de la discusión que terminó en una violenta riña, de acuerdo con estas versiones manejadas por fuentes de la investigación el hombre que acompañaba a Duce intentó apaciguar sus ánimos y lo conminó a salir fuera del local. Pero detrás de ellos salieron padre e hijo. El primero llegó a enfrentarse con sus puños al joven agente ya sobre la esquina de Soriano, se estima que mientras intercambiaban golpes el hijo del ex boxeador logró quitarle la pistola HK calibre 9 milímetros, el arma reglamentaria de Duce, y con ella efectuó media docena de disparos.

Cuando llegó la Policía la esquina estaba desierta, solo yacía el joven agente ya sin vida. Un equipo de detectives del Área de Investigaciones de la División I comenzó a buscar pistas y testigos en toda la zona. Dos empleados de establecimientos cercanos que estaban llegando a sus respectivos trabajos fueron los primeros testigos oculares del incidente que entrevistaron los investigadores. Pronto estos repararon en el cercano "rock bar" que, si bien tenía sus puertas cerradas al público, podía advertirse desde la vereda que había personas en su interior. El juez penal de turno, Alejandro Guido, ya se encontraba en la escena del crimen supervisando las primeras actuaciones. A él se dirigió el comisario a cargo de las investigaciones para pedirle autorización y comenzar a interrogar a las personas que se encontraban en el bar. Los dos directamente involucrados, el hombre de 58 años y su hijo de 24, fueron detenidos más tarde en la zona de Bella Italia.Duce se dio vuelta al notar que le habían robado el arma, razón por la que los tres primeros disparos ingresaron a nivel intercostal bajo la axila, otro sobre la cadera, uno que atravesó los dedos de su mano derecha y lo alcanzó en la boca y el último que el homicida efectuó cuando Duce estaba en el suelo, a la cabeza.
Si bien hay circunstancias en torno a los protagonistas del crimen que aún no fueron establecidas, los investigadores tienen la convicción de que quienes terminaron admitiendo ante ellos su participación en la muerte de Duce lo hicieron en el transcurso de una riña. Hay elementos, empero, aún no aclarados como un pequeño envoltorio con cocaína, indicaron a El País fuentes de la investigación, hallado entre las ropas del agente. La madre del joven agente (ver nota aparte) aseguró que su hijo participaba como "encubierto" en investigaciones vinculadas al narcotráfico, extremo que fue negado por la unidad policial en la que trabajaba y también por altas fuentes del Ministerio del Interior consultadas por El País.
Tampoco se conocían entre sí Duce y el otro joven agente baleado en Manga. Este último cuenta con una excelente foja de servicio, aunque revistaba desde hacía pocos meses en los cuadros policiales. Duce, en cambio, contaba con algunas anotaciones disciplinarias. El agente fallecido era padre de una niña de tres años e hijo de dos funcionarios policiales.
Los casos se investigan en forma paralela, aunque es el mismo juez Alejandro Guido quien supervisa la indagatoria.
El magistrado se pronunciará hoy en torno al caso Duce, luego de realizar la reconstrucción de los hechos.
SEGUNDO CASO.
En tanto, el efectivo Jorge Rosas, herido de bala en la boca el domingo de noche, en la esquina de Domingo Arena y San Martín, se recupera favorablemente en el CTI del Hospital Policial.
Según relataron a El País familiares del joven agente, "se han dicho muchas barbaridades" en los medios.
En principio negaron toda vinculación laboral o de cualquier tipo entre Jorge Rosas y Rodrigo Duce.
"¿Cómo le van a dar una tarea de investigación encubierta a un gurí que no hace un año que está en la Policía?", señaló uno de los familiares de Rosas.
"Él nunca tuvo nada que ver con investigaciones vinculadas a drogas", dijeron, al tiempo que pidieron anonimato, para "preservar nuestra salud y la vida de Jorge".
Luis Vargas, amigo del efectivo, señaló que el domingo de noche, luego de que Rosas volviera de servicio, lo invitaron junto a unos diez jóvenes más a comer una pizza.
"Nos fuimos primero hasta una pizzería que estaba cerrada, entonces agarramos por Domingo Arena para abajo hasta otro local", señaló el joven.
Cuando llegaban a una plaza a mitad de camino, dos hombres en moto los miraron "de pesado". Uno de ellos se bajó y le puso un revolver calibre 22 en el pecho a uno de los jóvenes que caminaba con Rosas.
"Jorge los separó y les dijo que se fueran, que él era policía", señaló Vargas. A los pocos minutos, volvieron. Según el amigo de Rosas, llegó a la plaza "el hermano mayor" de quien los había amenazado.
De un BMW de color bordó, bajaron tres individuos, dos de ellos armados, y comenzaron a disparar. "Tiraron como 15 veces", dijo Vargas.
Rosas llegó a disparar una vez antes de ser herido en la boca. "Hubo un desparramo de gente brutal. Éramos como 20 personas ahí en la vuelta, había niños chicos, incluso Jorge le salvó la vida a la madre de uno de los gurises que estaban con nosotros, porque cuando empezó el tiroteo la agarró de atrás y la tiró al piso", narró Vargas.
"Herido y todo, le pidió que se quedara detrás de él", agregó.
Para Vargas, Rosas es "un gran amigo" al que conoce "de toda la vida". Señaló que "hace menos de un año que está en la Policía".
Desde la Seccional 2ª, fuentes policiales indicaron que Rosas tiene una foja impecable. "Días atrás, cuando estaba de guardia en un puesto policial ubicado en San Martín y Aparicio Saravia, persiguió en su moto particular y atrapó a un rapiñero", señalaron desde la citada comisaría.
En la tarde de ayer, seis personas, cuatro mayores y dos menores, fueron detenidos por efectivos policiales de la Seccional 17ª y son interrogados por la Justicia.
SINDICATO.
Ayer, representantes de la Unión de Sindicatos Policiales (USIP) concurrieron al Ministerio del Interior para solicitar una reunión con el ministro, pero se sorprendieron al llegar y encontrarse con un vallado policial. Solo cuatro representantes pudieron ingresar y no fueron atendidos por el ministro.
La dirigente de USIP Patricia Rodríguez confirmó que el 21 de marzo se realizará una concentración frente al Ministerio, donde participarán, además de los sindicatos policiales, varias entidades vinculadas a la lucha por la seguridad.

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